Una falla letal

El dinero producto de una indemnización puede ser mucho; pero la vida y la salud no tienen precio.

Mientras pasábamos el efecto Y2K, el cine estadounidense estaba a punto de presentar en cartelera a una película protagonizada por Julia Roberts. La película se llamaba Erin Brockovich y estaba basada en una historia real. Contaba el clásico relato de una madre que sorteaba obstáculos para conseguir trabajo. Divorciada y con una importante lista de gastos vio como su vida cambió luego de sufrir un accidente de auto.

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Ella empieza a trabajar en un despacho de abogados que le ayudó después de aquel accidente sufrido en la adolescencia y un expediente de un cliente llamó su atención, decide investigar y descubre una relación entre las enfermedades del cliente y su familia, con el agua contaminada que perforaciones de una compañía de gas y electricidad producían. Luego de mucha investigación y procesos judiciales, la justicia llegó, se ordenó a la fábrica que indemnizara con 500.000 dólares a cada una de las 600 personas enfermas del pueblo de Hinkley, que era el pueblo donde las personas habían sufrido los embates de la contaminación.

Parece que las películas por más que estén basadas en hechos reales, no terminan de convencer a personas inescrupulosas de lo delicado que es trabajar con sustancias altamente contaminantes sin considerar las previsiones del caso. Solo hace falta investigar un poco, en algún pueblo e incluso en la ciudad para dar con situaciones similares a la de la mencionada laureada película.

Por ejemplo, a mediados del año 2016, el sumidero de Florida causó enormes fugas de agua residual contaminada en el acuífero, que es un sistema subterráneo de rocas porosas que mantienen el agua. Estamos hablando de unos 980 millones de litros de agua contaminada que se filtraron en la principal fuente subterránea de agua potable de la Florida, esto dicho por funcionarios estatales.

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La fuga fue provocada por la importante fisura de un sumidero que se hizo bajo una planta de fertilizante de fosfato cerca de Tampa y eso dañó la pila donde se almacenaban las aguas residuales. El agua que se filtró contenía fosfogeso, que es un subproducto ligeramente radiactivo.

Como en la película, el desastre se mantuvo en secreto por la compañía y después de ser descubiertos indicaron que no había razones para entrar en pánico, puesto que no existía la posibilidad de daño para el público. Fuentes de la empresa manifestaron que el agua contaminada no había alcanzado los suministros privados y que la empresa estaba recuperándola utilizando bombas.

Esa fue una versión que autoridades estatales confirmaron, después de hacer el debido monitoreo.

El rastreo de fugas de agua de este tipo, es muy complicado, porque el agua contaminada puede permear las capas de la tierra y llegar hasta fuentes de aguas subterráneas que van a alimentar más adelante sistemas de riego para agricultura y servir como fuentes de agua potable. Estas fugas pueden venir de escapes en tuberías en las plantas donde se procesan los químicos contaminantes, como en el caso que se comenta, en el que se procesan fertilizantes.

Contar con sistemas adecuados de prevención y detección de fallas en las tuberías que transportan esos químicos, es de suma importancia para evitar desastres como los mencionados.

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