La precisión es necesaria para salvar a la humanidad

La especie humana ha sobrevivido hasta nuestros días gracias a la llamada exploradora que está incrustada en su ADN.

En algún momento del futuro lejano, el hombre deberá abandonar la tierra porque las condiciones no serán adecuadas para vivir. Pensando en ese futuro se ha aventurado a buscar en el universo otras opciones para preservar la raza.

Pero no hay avances sin fracasos, como sabes. En este artículo les comento acerca de cómo  pequeñas cosas pueden ser claves para hacer grandes cosas.

En el año 1983, exactamente el 4 de abril, fue lanzada la primera misión de una nave nombrada  Challenger. Esta misión incluyó la primera caminata espacial de un programa de lanzamiento, así como el despliegue del primer satélite del nuevo sistema de orbital de la NASA.

Esta aeronave fue construida para servir como un artículo de prueba estructural para el programa. Se necesitaba de un artículo de prueba para asegurar que una estructura más ligera pudiera manejar el estrés del vuelo espacial. Los programas informáticos de la época no eran capaces de predecir con precisión cómo el nuevo diseño optimizado de los orbitadores respondería al intenso calor y estrés. El diseño sufrió un año de intensas pruebas.

Las misiones de Challenger incluyeron una serie de experimentos científicos y despliegues por satélite que fueron exitosos.

explosion ChallengerPero el día fatal estaba por llegar. Era la décima misión del orbitador y entre los siete tripulantes iba una maestra, Christa Mc. Frente a la mirada atónita de millones de personas alrededor de todo el mundo, que seguían el lanzamiento por televisión y se presentó la tragedia. La gente no podía creer lo que veía. Fue un verdadero desastre.

La nave estaba a 15 kilómetros sobre el Océano Atlántico, el mundo se mostraba expectante ante aquél evento mediático, que suponía una gran avance en la conquista del espacio. En el momento del despegue, el impulsor derecho deja escapar un humo negro nueve veces en un periodo de 2,5 s y se detiene cuando la nave se impulsa. Cuando llega el momento de la ignición, el transbordador cabecea 1 metro de lado a lado antes de tomar impulso y con cada cabeceo el humo negro se deja ver. De pronto, una junta tórica de su cohete impulsor derecho, falló en su función.

Pero el combustible, estaba enriquecido con viruta de aluminio y eso le proporcionaba mayor poder en el empuje, es bastante probable que el desecho de aluminio haya sellado por un momento la fisura de la junta y por eso la catástrofe demoró en llegar.

tripulación ChallengerLa sobrecompresión reiterada durante el montaje y las bajas temperaturas provocaron el mal funcionamiento de las juntas tóricas. Aunque esa anomalía fue notificada a la NASA por los ingenieros de  los fabricantes de los componentes del impulsor, finalmente se autorizó el despegue.

Al cruzar por una fuerte corriente de viento, el transbordador pasó a un momento de inestabilidad, iban 58 segundos de vuelo, la anomalía de la junta tórica cedió. Escapó una columna de fuego y el tanque externo de combustible se quemó.

La suerte estaba echada, el hidrógeno líquido derramado ardía, las abrazaderas del tanque se rompieron e hizo que la unidad se balanceara y golpeó el ala derecha del Challenger. Todo viró con gran brusquedad y las fuerzas aerodinámicas descontroladas completaron el desastre. Todos murieron y la misión se paralizó por 2 años.

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