La distracción en el trabajo tiene cura

Una cosa es distraerse para relajarse y poder ser más eficiente en el trabajo y otra es bajar mis niveles de productividad porque siempre ando distraído.

Procrastinar

Procrastinar

Las empresas tienen un gran enemigo en la distracción. Hay muchas cosas que pueden restarle productividad a una empresa y sabemos de los grandes beneficios que la tecnología le aporta; pero también sabemos que los avances tecnológicos crean herramientas que conspiran en contra de la productividad.

Quizás algunos empleados tengan su teléfono móvil al lado y no están escribiendo o hablando por él. Pero cada vez que se encienda la luz avisándole que llegó un mensaje o algún sonido que emita su celular, es un indicativo que algo pasa y así este empleado no tome el teléfono, es muy probable que eso tenga un efecto distractor mucho más importante que si hay gente pasando frente a él. Eso es si su rol implica estar frente a un computador; pero solo piense en que esa persona esté haciendo trabajos con equipos de alta precisión o montado en un andamio, pintando o arreglando una pared. El tener el móvil en su bolsillo y sentirlo vibrar es seguro que lo distraerá. Eso puede costarle un accidente y a la empresa un gran inconveniente con repercusiones monetarias sumamente importantes.

Si esa empresa tiene un pequeño personal y cuenta con poco músculo financiero, una situación de este calibre puede arrastrarla incluso a una quiebra, al ser objeto de una demanda.

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Se debe tener mucho cuidado con los elementos distractores y que pueden, no solo bajar la productividad de las empresas, sino que también convertirse en potenciales casusas de accidentes.

Lo primero que se debe hacer es crear consciencia de la enfermedad para poder intentar curarla. ¿A qué me refiero con esto? Cuando una persona va a un médico por algún problema de salud, luego de la evaluación el médico le dirá si está enfermo y cuál es su enfermedad en caso de que la tenga. Pues bueno, supongamos que sufre de Hipertensión (tensión alta), que es una de las principales causas de muerte en muchos países.

Le receta algunos medicamentos y le indica que debe hacer una dieta estricta y hacer ejercicios. El paciente manifiesta su agradecimiento y comenta que cumplirá todo al pie de la letra. La primera semana cumple con su tratamiento y ya se siente muy bien. Deja de hacer ejercicios, pero siguió con los medicamentos hasta que se terminaron. El paciente dejó de tomar lo indicado y al cabo de tres meses volvió al médico muy asustado porque sentía una aceleración en los latidos del corazón. El médico, como era de esperarse, lo sermoneó y luego de eso nuestro amigo el paciente, dijo que ahora si haría lo indicado con mucha seriedad. Pasados ocho meses, nuestro amigo llegó con un infarto y no pudieron hacer nada por él.

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Este paciente, aunque entendió que estaba enfermo, no tuvo nunca consciencia de lo que tenía, para él no estaba claro, pese a que en reiteradas ocasiones, tanto el médico como sus amigos y hasta su propio cuerpo le dieron señales claras. Él no creyó que estaba enfermo y si el paciente no cree que lo está, no habrá cura que valga, así sea celestial.

Por eso digo, cuando por ejemplo, un empleado no esté consciente que al mantener el teléfono encendido mientras se trabaja, por mencionar solo un caso, puede bajar la productividad en sus funciones o puede ser causa de accidentes en el trabajo. Jamás intentará corregirlo, porque cree que para él eso no es un problema.

En un informe que fue publicado en marzo de 2016, en la revista Journal of Experimental Psychology, se indica que la percepción humana y el rendimiento están muy relacionados. Una persona es susceptible a todo lo que pasa a su alrededor y que incluso un leve titilar de la luz de un teléfono o un sonido de vibración, hace que la mente de su dueño se disperse en forma importante. ¿Será la respuesta que esperaba de mi esposa? ¿Habrá pasado algo con el auto? ¿Aceptaría mi novia salir a cenar este fin?, son muchas las cosas que pueden hacer que la mente de esa persona, que no ha respondido el teléfono, se disperse sin ni siquiera tener idea que su dispersión es producida por su teléfono móvil

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